domingo, 28 de junio de 2009

viernes, 19 de junio de 2009

Tenemos que volver a repasar todo otra vez .Como la primera vez.


Y vuelvo a tener ese dolor. Este sentimiento de culpabilidad. ¿Fui yo la que te lo causé? Dijiste sin sentido ni pasión. Cariño –contesté al son de aquellos acordes triste que mi vecina tocaba en el alfeice de la ventana mientras los gatos del patio la miraban con los ojos contemplativos y sus rabos jugaban a ser péndulos. Parecía incluso que el sonido de aquella guitarra española era una melodía expuesta a examen y los críticos, por esta noche, eran aquellos gatos callejos. Me fijé y ponían buena cara , supongo que no serían muy exigentes. Ellos la entendían a la perfección. La banda sonora de mi vida será con una guitarra, pensé- el dolor no puedes producírmelo tú.
Ahora mi cabeza está un piso más abajo, junto a mi vecina. Por eso, este dolor, porque me conozco amor.

jueves, 18 de junio de 2009

domingo, 14 de junio de 2009

¡Ya no miro con el ojo de cristal, ahora me pongo monóculos!


¿Te puedo hacer una pregunta? Comencé estableciendo conversación de la mejor forma que sé, a la defensiva. ¡Claro! exclamó aquella joven recepcionista. Los nombres que tienes escritos debajo de las uñas (una especie de manicura francesa, pero en vez de blanco, nombres escritos), ¿de quién son? Nuestros ojos se miraron, cuatro puntos negros en simetría, en igualdad y en misterio. Son de mis victimas, contestó tan alegreme que mi reacción fue una sonora carcajada. De repente, sus cejas se levantaron tanto que se perdieron en aquel flequillo rubio… Su reacción me intrigó.

Años después leí en un periódico francés, que una joven sueca, llamada F.W. (mantengamos la privacidad de aquella atormentada joven), había sido detenida en su casa donde guardaba más de quinientas manos con nombres debajo de las uñas.

Ahora miro con tristeza aquel tatuaje que me hizo. ¿Por qué coinciden sus iniciales con las que ponen en mi dedo pulgar? ¿Yo la condené a esa detención?

jueves, 11 de junio de 2009

Se cierra en si mismo como un pomelo verde.(¿o era rojo?)

¡Quiero una boda Real , o tal vez dos! (Asi que me quedan Victoria Federica , Sofia , Leonor o Irene)

lunes, 8 de junio de 2009

El patio de Luces . Domingo por la tarde.

… y en el salón de banquetes comenzó a sonar. Todo el mundo sabía lo que hacer. Juntarse. Dejar la mente en blanco y mantener los ojos empapados en lágrimas (por supuesto, llorar estaba prohibido, mi familia entendía el lloro como una emoción más, las cuales estaban prohibidas). Los tacones de las damas acompañaban a la solitaria familia de los violines. El humo del tabaco jugaba con las caderas de las parejas, y sin que ellos los supiera, los embriagaban. Los movía sin remordimiento, sin cariño. Os podéis imaginar lo empalagosos que resuelta para un niño de 10 años ver como toda su familia encaminar un paso tras otro, realizando algo que años después disfrutarás. Mi cabeza no se encontraba en la pista de baile, se había quedado tres metros atrás, donde los baños de señoras y señoritas (como ponía la puerta de aquel restaurante griego de la esquina tercera con la sexta). Mis primos y yo jugábamos al escondite con esa inocencia todavía envuelta con papel de regalo. Los tacones y cosméticos cubrían los lavabos. Las luces de los espejos dejaban ver las imperfecciones más imperdonables de cada mujer, y si mirabas fijamente a ese baúl de defectos que repetía tu rostro podrías acabar llorando del horror. Fuera como fuese, yo me encontraba dentro, el mejor lugar era para mí. Pero poco tardé en cambiar mi orden de prioridades. Los cuchicheos eran más fuerte que el escándalo de entrar y salir gente. Los lloros eran parte importante de esa obra teatral. ¿Y los diálogos? Los diálogos eran ese postre tan esperado después de una deliciosa cena donde sabes que todavía queda lo mejor y tu boca comienza a salivar. Las mujeres de mis tíos, las hijas de mis tías, las madres de mis tías, la madre de mi madre y la madre de mi padre, todas estaban absortas por el agotamiento del baile, pero alguien no había disfrutado de esa canción (Dance Me to the End Of Love). Mi tía Clara. Pocas fueran las que se dieron cuenta, tengo que considerarme uno de los más jóvenes e inapropiados. Sus palabras se cortaban, se rompían en cuanto dejaban de tocar la lengua de mi joven tía. Nadie podía imaginarse lo que esa confesión cambiaría el curso de la historia familiar de los Humbria López. ¿A quién esperaban? Me preguntaba yo desde el otro retrete. ¿A su marido? ¿A mi abuela? ¿O a su hijo?....

miércoles, 3 de junio de 2009

¡Caminado con dos Testigos de Jehová!


Y ella encontró el camino. Un camino alternativo al habitual. Un sendero inglés uniformado. Ella perfectamente comprendía que su ética e irónica personalidad serían sus dos únicas cadenas antes tal paraíso (un gin tonic sería suficiente para ahogar esos entrometidos malestares). Se que os estaréis preguntado si es un camino exclusivo… pero debo confesaros que yo comencé a caminar detrás de unos oscuros pantalones de traje y una camisa holgada, la exclusividad no es un impedimento para mi. Mi sendero tenía guías, dos guardianes del deseo .El pequeño era el más llamativo , el que me interesaba. Pero una vez comienzas a nadar en su religión, te atan. Os facinan con ese inglés gallego con influencias astures y estáis perdidos. Te prometen lujo, maravillas y la próxima apertura de la Disco Carabel. Ahora os pregunto yo a vosotros: ¿Quién dice que no antes tal propuesta?.
Un duro camino religioso.

lunes, 1 de junio de 2009

La última nota del piano no estaba en el mismo tono que el resto ,¡pobre!


His father was a drunkard.
And her mother cried in bed .
Their neighbors adored her for her humor and her conversation .