domingo, 28 de noviembre de 2010

Abrazos que quise darte y no hiciste caso.

A: ¿Un beso en la mejilla y un adiós para siempre?

M: No, un beso en la mejilla sería insatisfactorio e inapropiado. Lo del adiós no te lo puedo asegurar, pero tal vez si un “hasta luego”.

A: Me enamoro con facilidad, con demasiada soltura, persigo, logro, mato y vuelvo a perseguir lo que quiero. Me siento pesada la mayoría de las veces, juego con conversaciones absurdas, solo para que mantengas tu mirada en mi un poco más de tiempo. Mi gran par de tetas no ayuda a buscar lo que quiero, solo atraen a niños grandes o a maduros pesado con trastornos de la infancia.

M: ¿Soy un pervertido? ¿Eso me estas diciendo?

A: Puede… no lo sé.

M: Si sientes eso por mi, sería recomendable que me dijeses.

A: No me salen las palabras, el nudo en el estomago debe ser algo. DEBE SIGNIFICAR ALGO ¿no? Te miro y me gustaría comerte. Si dices una tontería te río la gracia, pero visto lo visto no se si podría ser la mujer tonta de un rico banquero toda la vida.

M: Yo lucharé por eso que no sabes ahora mismo, pero te digo, seriamente, que me querrás.

A: Gracias por luchar por los dos. Lo necesitaba.

martes, 23 de noviembre de 2010

El camión de los Helado. ¡Hoy Menta y Limón!


Alejandría 23 de Noviembre del 2010.

Solo he tenido dos mejores amigas. Las perdí. Por diversos motivos y por miles de razones se alejaron de mí, las eché de mi vida. Se fueron. Comienzo por Sveta Semiónov. Salir de fiesta con Sveta era resaca al día siguiente. Eran lagunas de olvido tan grandes que ni podrías decir lo que llevabas puesto esa noche. Las cantidades de alcohol ingeridas eran inhumanas, todas en lugares clandestino, bodegas cerradas y rodeadas de hombres fornidos, expresidiarios recién integrados en la sociedad y más de un engendro de la naturaleza. Si, es mala la naturaleza, pero Svela en esos tiempos era fácil. Mis experiencias empezaron con ella, fumamos té verde en la India con 18 años. Nuestro primer ménage à trois fue a los veinte años en Tailandia. Llegué a vender mi hígado en Ucrania para poder sacarla de la cárcel. Me rapé el pelo cuando el muro de Berlín era solo un proyecto. Terminé corriendo desnuda en Minnesota, después de un partido del equipo local. Bebí dátil caliente en Marruecos mientras negociaba el precio de una maleta de cuero y la odié en la República Dominicana. Se enamoró. Me abandonó. Me dijo: “Hay gente que nace para estar en pareja”. Y lo sentenció ella, la persona más fresca, lanzada, sin complejos y con la mente más abierta que he conocido nunca. Rompí su regalo y me fui.


Cordelia
La mala.

martes, 16 de noviembre de 2010

¡Tengo el salón revolucionado. La última vez que hago la cena de navidad!


¡Perdona, pero no se si te has dado cuenta, pero en esta habitación voy a servir la cena no prostitutas!

viernes, 5 de noviembre de 2010

El vestuario todavía estaba sucio del último partido, las duchas todavían tenían el vapor típico del calor concentrado.


Otra vez vuelvo a este césped. Sentir el frío en la cara. Pisar la hierba recién mojada por los aspersores del campo. La cazadora del equipo me queda pequeña, normal, hace dos años que no me la ponía.

Colocarme en el centro del campo, mirar las gradas, cerrar los ojos y recordar los aplausos, gritos, abucheos y las alegrías vividas en aquellos años de juventud.

Miro a las últimas filas y todavía veo a mi madre tapándose los ojos con las manos, para no ver si me hacían daño, pero siempre dejando una rendija, para ver que estaba bien.

Tres filas más abajo se encontraban mis amigos, Tom, Lua, Rita y Dean. Sus pancartas de ánimo impedían la visión a las personas de atrás. Años después formarían los dos matrimonios más sólidos que conoceré nunca.

En las primeras filas, estaban los profesores de ciencias, de matemáticas, inglés e historia. En la misma fila, pero del otro lado de las escaleras del centro, se encontraban la profesora de cocina, la secretaria del directo, la profesora de lengua y aquella monja tan simpática que regalaba pastillas del día después, de forma ilegal a las alumnas más promiscuas.

Sería muy típico decir que mi novia era la jefa de las animadoras, pero no, no era ella. Mi novia era Berta, la alumna con mejores notas de todo el estado de Iowa. Sus años de juventud fueron enmarcados en títulos, trofeos e incluso algún que otro cheque de los certámenes de ortografía y deletreo.

No le fui fiel, tal vez por eso estoy aquí, pensando en todo lo que hice y sobre todo en lo que hice mal.

Tu sentencia me persigue, me acorta el camino, me señala por donde paso: ¡Tú eres de ese tipo de chicos que vuelven al campo de fútbol una vez terminado el instituto!

Cada mañana me desvío del camino a la facultad de ciencias políticas para poder verte. No eres como te recuerdo, como la imagen de niña buena que tengo en mi cabeza. Ya no me recuerdas, ya me borraste, me olvidaste, me dejaste ir.

Pero tu sentencia me persigue, me ahoga y me marca por donde voy.

Si te parase, te agarrase del brazo y te dijese la verdad, nada cambiaría, como nada cambió cuando me viste en la cama con….