martes, 23 de noviembre de 2010

El camión de los Helado. ¡Hoy Menta y Limón!


Alejandría 23 de Noviembre del 2010.

Solo he tenido dos mejores amigas. Las perdí. Por diversos motivos y por miles de razones se alejaron de mí, las eché de mi vida. Se fueron. Comienzo por Sveta Semiónov. Salir de fiesta con Sveta era resaca al día siguiente. Eran lagunas de olvido tan grandes que ni podrías decir lo que llevabas puesto esa noche. Las cantidades de alcohol ingeridas eran inhumanas, todas en lugares clandestino, bodegas cerradas y rodeadas de hombres fornidos, expresidiarios recién integrados en la sociedad y más de un engendro de la naturaleza. Si, es mala la naturaleza, pero Svela en esos tiempos era fácil. Mis experiencias empezaron con ella, fumamos té verde en la India con 18 años. Nuestro primer ménage à trois fue a los veinte años en Tailandia. Llegué a vender mi hígado en Ucrania para poder sacarla de la cárcel. Me rapé el pelo cuando el muro de Berlín era solo un proyecto. Terminé corriendo desnuda en Minnesota, después de un partido del equipo local. Bebí dátil caliente en Marruecos mientras negociaba el precio de una maleta de cuero y la odié en la República Dominicana. Se enamoró. Me abandonó. Me dijo: “Hay gente que nace para estar en pareja”. Y lo sentenció ella, la persona más fresca, lanzada, sin complejos y con la mente más abierta que he conocido nunca. Rompí su regalo y me fui.


Cordelia
La mala.

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