domingo, 27 de marzo de 2011

Me quiero enamorar en alguna isla jónica

… el yate me esperaba en Gandia. Nos íbamos un fin de semana a Cefalonia, una isla jónica pérdida de la mano de Dios, donde el nudismo es obligatoria, las rubias un souvenir y la dignidad una mentira…

jueves, 24 de marzo de 2011

Conversaciones en el hall del Motel.

Lars: ¿Me dice el número de su habitación?

Deisly: ¿Pero quién se ha creído usted?

Lars: ¡¡Un perfecto caballero con ganas de disfrutar de la noche!!

Deisly parpadeaba perpleja ante tal osadía. Su estómago sonó de repente. Los colores del vino, la vergüenza y el calor subieron a sus perfectos pómulos.

Lars: ¿La puedo invitar a cenar? Ya tendremos tiempo de subir a su cuarto si usted quiere...

Deisly recordó las sabias palabras de su Tía Massuil: “Una invitación y aceptar es de guarras, dos y negarse de ingenuas”.

Deisly: Perdone, debo comentarle que soy una gran bailarina Balinesa (acróbata erótica de las entrañas sureñas de Norteamérica). Y como una gran bailarina, no me voy con cualquiera. Pero su insistencia me llama la atención. ¿A qué restaurante vamos?

domingo, 13 de marzo de 2011

¡Zinc con cobalto!


Enfurruñada, con ese carácter irónico, romántico y a la vez juguetón. Con sus líneas en las medias perfectamente colocadas, su vestido blanco mojado bajo la lluvia y su apuesto marido inválido tanto emocional como físicamente. Complaciente y testaruda como una colegiala salvaje. Defensora de sus interese tanto sentimentales como económicos. Así, de esa manera es como ha aprendido CORDELIA de las buenas actrices de la etapa dorada del cine.

jueves, 3 de marzo de 2011

Tarjetas de Memoria


Y ella solo bailaba. ¿Bailaba feliz? En su cara se dibujaba una sonrisa, no se si de felicidad o de nostalgia acumulada, puede que incluso esa sonrisa fuese un pequeño gesto del recuerdo, de esos buenos recuerdos.

La sonrisa se mezclaba con el alcohol de sus venas, la laca de sus cabellos y el sonido de sus tacones. Unos tacones finos que se movían al bailar con una delicadeza propia de una persona así, de aquellas que se detienen para miran al cielo y ven la bola de espejos iluminándola.

¡La noche continuó, se fue, abandonó el local, pero los reflejos de aquellos cristalitos en sus ojos marrones todavía duran!