sábado, 24 de septiembre de 2011

Paralelamente Cómplices - Margaret (I)


Miércoles - 22:30. 

La puta noche belga ya nos tiene a oscuras desde hace al menos unas tres horas. Hoy estoy insoportable, lo sé. Tengo los pies machacados de tanto adoquín impertinente de las calles de esta ciudad. Necesito un café, lavar mi falda y puede que algún hombre de 1'95 metros y por lo menos cuatro neuronas en la cabeza (una para el sexo, otra para que sepa callarse cuando lo diga mi cara y dos para una cultura general básica. Me aburren los hombres sabiondos pero odio a los ineptos). Como os iba diciendo, estoy muerta. Misión más absurda no podía habernos ordenado la ORG. Todo por culpa de Larry y sus ganas de joderla en los momentos críticos. Mejor no os cuento la misión de las Bahamas .Quien me lo iba a decir a mi, una de las mejores agente a dos pasos de ser nombrada Capital de Élite del Comando número II en  Samoa. Pues aquí me encuentro, en este teatro cochambroso, nunca mejor dicho, a las ordenes de un director anónimo e inexperto que ni sus padres lo quieren reconocer. En el espectáculo me llamo Elisabeth, una joven hippie adicta al olor de la lana y con ganas de volar. Por eso me introduzco en el mundo circense de los trapecistas. Pero a la vez trabajo de marisquera en la pescadería del barrio. ¿Podéis ver lo absurdo de la obra o soy yo? Debo aclarar que solo acepté la misión, por culpa de la ORG y por miedo a que todos mis secretos pudieran salir a la luz. Continuemos, los minutos pasaban y Larry continuaba cortejando a aquella camarera que solo una mujer sabe que es lesbiana por como te mira el culo y un hombre solo ve un bombón con el que poder follar. Me cansé y me fui. Debía redactar varios informes (nuevas normas protocolarias de la compañía). Tres calles a la derecha más allá, dos esquinas repletas de prostitutas, alguna que otra proposición indecente a manos de un travesti brasileño y tres pisos hacia arriba del hotel, al fin logro llegar a mis habitación. Un momento. Mi habitación está abierta. Saco el arma de mi bolso. Me coloco al lado de la puerta, intento escuchar algo y el silencio es mi respuesta. ¿Que coño está pasando? Intento llamar a Larry pero lo tiene apagado. Empujo la puerta entreabierta e introduciendo primero la pistola, cuando veo un cuerpo en la cama. Es Lincens. Está muerto.

Paralelamente Cómplices - Larry (I)


Miércoles - 19:30. 

Ya sabéis que en Bélgica anochece pronto. Los dos, Margaret y yo, salíamos por la puerta trasera del teatro "La Doña". Todo estaba listo. La misión más entretenida hasta el momento nos había tocado a nosotros. Sería mejor olvidar la de las Bahamas. Esta vez nos toca ser trapecistas en la obra teatral titulada "Los secretos altos de los enanos". Margaret me miró con cara de sorpresa al ver una sonrisa en mi rostro. Intenté explicarle lo cómico de la situación, pero hoy no era su mejor día. Elisabeth, como se tuvo que llamar ella en esta misión de la ORG, tenía que seducir a Lincens. Abogado estatal y dueño del fondo monetario de emergencia europeo, ese que desconoce Grecia. Las directrices eran claras: actuar como actores teatrales de renombre, lograr que en el estreno Lincens nos invite a la fiesta post-obra y obtener ciertas claves del cajón número 57 de su caja fuerte en algún banco en la cordillera de los Andes. Hasta ahí todo es sencillo. Pero ahora me pregunto ¿Que hostias ha pasado desde que Eli y yo estábamos en el bar de la Plaza de Armas de Bélgica, escuché esos gritos en el callejón y me despierto en un vagón de tren completamente inmovilizado?

jueves, 22 de septiembre de 2011

Lazos familiares

¡Qué putada!... Osea, es maravilloso, pero te veo entre tomates y calabacines, y siento cosas...