lunes, 25 de febrero de 2013

Fallaste Corazón



La vida es la ruleta en que apostamos todos
y a ti te había tocado nomás la de ganar,
pero hoy la buena suerte la espalda te ha volteado.
Fallaste corazón, no vuelvas a apostar.

domingo, 17 de febrero de 2013

El simple sentido de una buena conversación.

P: We accept the love we think we deserve.
A: Can we make them know that they deserve more?
P: We can try.

miércoles, 6 de febrero de 2013

En busca del amor - Especial I - Mudanzas

¡Queridas, bellas y encantadoras amigas! ¡HE VUELTO! ¡He vuelto! ¿Me habéis echado de menos? ¿Vuestra vida ha sido un caos, una absoluta locura de cosas por hacer, de novios a los que dejar, de tíos con los que liarte, compañeras de piso efervescentes, cenas de negocios, trabajos con la mafia de tratas de blancas que viven debajo de tu piso, algún que otro asesinato y por supuesto, la falta de tiempo para leer algún buen libro?
Bueno, quiero empezar diciendo, que soy una reina (me quito la corona para hablar con vosotras…)(dejadme este momento de ego subido y de calorías en el cuerpo (los resto de las comilonas navideñas que aún no me ha dado tiempo de quemar en el gym) (Jesucristo del santísimo Socorro de las pretensiones de la Virgen del Manto Seco del monte de los Jesuitas descalzos del dolor ajeno y sin lagrimas en los ojos, he metido un paréntesis dentro de otro, espero no liaros, jajaja) antes de que me critiquéis por pretenciosa) ya lo decía esa canción de aquel grupo donostiarra donde la protagonista cantaba gritaba como un gato encaramado a un pedestal de espinas doradas, "soy una la reina del pop, una diva sin nombre un montón de ilusión. Facturas y alcohol, una foto borrosa, una flor sin olor"

Aquí vuelvo después de mi ausencia, pero lógicamente vuelvo por un breve periodo de tiempo para explicaros que mi vida es un caos. El ministerio del interior me ha llamado para ver si quiero salir en el informe del paro con un anexo donde se contabilicen los hombres que pasan por mi vida al cabo del semestre ya que, queridas y amadas amigas mías, vuelvo a estar soltera. Pero si os creéis que el desamor, estas raíces negras en el pelo, mis ojeras de tres días de antiinflamatorios, sexo desenfrenado con desconocidos y las botellas de tequila y ron miel rodando por mi cuarto es lo peor que me podía pasar, sentaros que tengo para rato. Efectivamente amantes de las lecturas de mi triste vida, gente nueva y demás miembros andrógenos y poco puros del ciberespacio, toda mi vida ha cambiado.

¿Cómo os explico ésto, sin caer en la penumbra de la tristeza que me acecha desde la esquina?¿PENUMBRA? ¿TRISTEZA? ¿A PATRICIA? ¡¡QUE SOY YOOOOOO!! ¡¡QUÉ ME DAS UN MARTINI BLANCO Y TERMINO EN ZAFRA MONTANDO A LAS VACAS COMO SI FUERAN CABALLOS!! ¡¡POR DIOS!!

Pues he tenido de todo, una ruptura (aunque él lo ha llamado, “darnos un tiempo para volver a tener lo que el tiempo parece que nos ha hecho perder” y yo lo llamo “Buscar un sustituto para lo que tú antes hacías bien”), una mudanza, hacer un casting que ni para trabajar en Continente de “chica de los patines” y varias peleas familiares. Os lo tendré que contar todo por partes, como buena chica que siempre he sido, (¡Quién lo dude, lo mato!), pero voy a hacerlo por partes raras. Comienzo con mi mudanza.

¿Por qué me he mudado? ¿Y por qué no? (Ja ja ja, vale, lo sé, estoy con esos días del mes que toda mujer tiene mientras no esté embarazada y tengo un humor que ni yo misma me aguanto, por eso os pido perdón desde este momento). Me mudé porque el amor se me terminó, mi jornada laboral se redujo a la mitad por culpa de la nueva jefa de personal (una persona encantadora, rozando el hijoputismo y menos corazón que una medusa envenenada) y  además necesitaba un cambio en mi vida.

Tras hablar con mi asesor de finanzas, de mirar el resultado de mi plan de jubilación, analizar el mercado de divisar, contar mis queridas acciones que tenía en diferentes multinacionales asiáticas que compré después de leerme la SuperPop un día de resaca y analizar los paraísos fiscales que desgraciadamente habían huido de mí… descubrí que tenía que compartir piso. No tenía ni un duro. Vamos que estaba más pobre que todos aquellos diseñadores horteras que si no fuera por Jesús Vázquez que llevaba esas americanas cutres que sus mentes de “combinación y moda” hubieran terminado ejerciendo la prostitución en algún motel llamado “DESEO” o “PECADO” camino de Cuenca o Trigos del Camino Seco….

Dignamente, como una señorita que soy y con la policía esperándome con la portera en la puerta para comenzar con los trámites del desahucio al ver que no me iba de ese piso ni con agua caliente, hice las maletas. Lo metí todo a presión. Esa misma tarde, y antes de que mis padres me propusieran cambiar de nuevo el gimnasio, anteriormente mi habitación, y antes de eso, un cuarto dónde se cortaba la cocaína más pura de todo el sureste español (compramos la casa a un narcotraficante panameño antes de que la policía le encarcelase. ¿Cómo os crees que mis padres me pagaron la universidad? Un momento... yo no fui a la universidad....) para que volviese a ser un sitio inhóspito donde dormir momentáneamente….

Pero como soy más lista que los ratones colorados, rápidamente me puse en contacto con tres pisos que cumplían mis condiciones básicas para poder pagar el dineral que me pedían:
  1. Fibra óptica para tener una conexión estupenda. (Cibersexo, descargas, entrar en "buscolove(L).com", cibersexo, cibersexo, consultar google...)
  2. Un bar de ambiente a 30 metros, un bar de machos (casados, NOTA: EXPLICACIÓN DE MIS PLANES DE FUTURO MÁS ADELNATE) a 15 minutos (ya que normalmente como están casados, luego las mujeres se vuelven un poco psicópatas y es complicado entrar en casa con alguien amenazándote con un bote de legía…) y una tienda de ultramarinos con una colección de chocolates que sacien mi hambre en aquellos días del mes.
  3. Nada de vecinos adolescentes, universitarios o niños.
  4. Cama de matrimonio, espejo en el techo y sobre todo, ninguna compañera cotilla, maruja, preguntona, socialmente activa y con ganas de hablar hasta que no me haya duchado por las mañanas.
  5. Un pasillo grande y largo. (Me encanta desnudar a mis amantes antes de llegar a la habitación)
  6. Nada de comida basura a los alrededores, que la carne es débil y yo soy muy de comer entre hombre y hombre.
  7. Una librería pequeña, con ese olor a libro antiguo donde pueda perderme momentáneamente.
  8. Una de las cosas más importantes, la libertad de una boca de metro al lado del portal.
Al ser tan sumamente exquisita y al comprobar que mis necesidades estaban por encima de cualquier cosa en este momento tan frágil de mi vida, rozando la depresión, bordeando el complicado trámite de entrar en algún programa de la MTV con casa grande o simplemente echarme al mar y dejar que la marea me llevase lejos…  No me permití ceder lo más mínimo.
Eran las 11:00 de la mañana. Ya había descartado un piso por no cumplir la norma cinco y el segundo de ellos era propiedad de unos de mis ex-ligues, del cual, lógicamente, ni me acordaba,…

Pues como iba diciendo, las 11. He tocado dos veces y a la tercera me abre una joven cuatro años más pequeña que yo. Un dato que no me molestaba. Nos saludamos y comenzó la visita. Ella era dibujante de cómics y cuando el mes se complicaba y el dinero se acaba, trabajaba como dependienta de un pequeño sexshop seis calles más abajo (¿Se puede pedir más? ¡¡DESCUENTOS EN TODO MI ARSENAL SEXUAL!! Voy a tener que comenzar a renovar el baúl de la perversión… o ampliarlo…). Su cómic más conocido “Las Pecaminosas Aventuras del Gato Peludo de Niki Secrets” había sido uno de mis vicios de verano. Si, sé que lo estáis pensando, el gato no era precisamente la mascota de la joven circense de origen albanokosovar que termina siendo detective de una organización en Kenia para dominar el mundo con los pocos recursos del país africano… Además de ser una loba en la cama, Niki era una gran empresaria y sobre todo una perfecta fashion victim en lo que a ropa de alta costura se trataba.  Terminé locamente enamorada de este personaje y ahora por fin conocía  la autora.  (L)(L)(L)

Jamelia (¡Es tan cool! (Yo también me quedé a cuadros) su madre había tenido un pequeño affaire de quince años con un costarriqueño afincado en el Soho y claro, Jamelia, era como aquí el María, estaba a la moda)  me encantó desde el primer momento. Tenía ese toque de artista que me cautivó y su independencia en lo que respectaba al horroroso y peliagudo tema de la convivencia me convenció de inmediato.  Puede decir que el hecho de que mi segunda compañera trabajase para una línea erótica desde casa, hasta me pareció divertido. Lo reconozco, le pedí que algún día me dejase probar. Ella tenía una voz rota, sensual, muy de radio de madrugada, era ideal para el trabajo. Lógicamente Carmen accedió encantada, repartiríamos gastos y ella podría salir con su nuevo ligue, un cliente muy peculiar de la tienda de Jamelia. (Quiero añadir que es un vicio eso de dar placer por teléfono a gente hambrienta de sexo, yo siempre me muevo entre azafata de avión y una locutora de radio enamorada del medio. Siempre me tienen que dar la razón, soy así, dominatrix)

¿Cambio drástico en mi vida? ¡Sí! Nuevas compañeras, una dibujante de cómics que rozan lo promiscuo y una joven prometedora de las “call hot nights”, nueva casa, nueva habitación.

Todo iba sobre ruedas (bueno, lo del novio psicópata os lo cuento luego) hasta que a mis queridísimas compañeras, se les ocurre hacer el “J.A.I” (Jodido Amigo Invisible).  De mi alma salió un grito que ni la gorda de “Teen Mom” al encerrarla en la cárcel.

Pero tuve que hacer de tripas corazón, guardé mi esencia de dementora con menstruación, puse la mejor cara que he logrado aprender de la “sin sangre” de Plain Jame y salí en busca del regalo perfecto.

Bueno, ya sabéis que yo soy más de trampas que del juego limpio. Más de tangas que de bragas. Más de músculo que de cerebro. Más de tríos que de orgías. Más de Manu Tenorio que de Bisbal. Más de Cristiano que de Mesi. Más de en la cama que en la bañera. Más de ayuda que solita... Por lo que fui a buscar a Jamelia a su trabajo para comprar mi amigo invisible a Carmen.

Mientras ella cerraba la caja y colocaba las nuevas pollas, pitos, vegas, rabos, nabos, pichas, trancas, pijas, cholas, colas, porras, mangos, pililas, mingas ,cipotes ,carajos...(tiene nombres mil) internacionales en el mostrador del escaparate, sorprendiéndose gustosamente de ciertas medidas de aquellos países de Europa del este tan abandonados por la mente femenina... (Viva Lituania, Hungría, Montenegro y ¡DIOS MIO! VIVA LA ANTIGUA REPÚBLICA YUGOSLAVA DE MACEDONIA  Y TODOS LOS PLÁTANOS QUE ALLÍ SE CULTIVAN…)

La cosa es que me puse a jugar con el lubricante, las cremas para masajes y los tangas de gominola. Después de haber caído en el mundo de hidratación, el de la relajación muscular y en el de las kilocalorías, me giro y veo que mi tía Esther y su cuñada me observan desde la puerta con cara de asombro. Lógicamente terminé de tragar el tanga, coloqué los probadores del lubricante y me compré las cremas manoseadas y lamidas por mi lengua sinvergüenza y viperina antes de ir a saludar a la familia.

Tras esa pequeña vergüenza familiar y la cancelación a todas las cenas con algún miembro parental o familiar hasta próximo aviso, salimos de la tienda y…  Allí estaba él. Nos seguía. Lo teníamos pisando los talones… Era mi primer amante del año. Un amable dependiente de una tienda pequeña que se ha convertido en la peor pesadilla que he tenido que soportar durante años.  ¿No me creéis? La cosa es que lo conocí poco después de llegar al piso nuevo. Lo seduje como a todos. Tenía novia y la dejó. ¡¡Qué feliz será ahora la condenada!! La cosa empezó tan romántica que yo creía que me iba a morir de tanta azúcar, dulzura y mensajes amorosos. Pero como mujer independiente que soy, fui pasando poco a poco. AHÍ comenzó el acoso. Que si las llamadas, los mensajes, las cartas, los mails, los regalos, los ramos de rosas, las tunas, las canciones debajo de mi ventana, las avionetas con mensajes en el cielo, los anuncios publicitarios en prime time, las citaciones al programa de Telecinco “Hay una cosa que te quiero decir”, las amenazas que si no le hacía caso se suicidaba, los tatuajes con mi nombre, los anuncios en los cartones de leche, los artículos en los periódicos, las portadas en las revistas, los virus en el ordenador…  Tres órdenes judiciales después, alguna que otra consulta al psiquiátrico y varias amenazas por parte de mi padre, decidí poner punto y final. 

De hecho, ya me ha llamado la CIA preguntando por qué he cambiado de teléfono tantísimas veces. Es por su culpa. Los hijos de los empleados de movistar han empezado todas otras carreras, porque YO les estoy pagando esos estudios extras al cambiar tanto de móvil. Tengo más cerraduras que arrugas tiene Sara Montiel en la cara. Mis glúteos están más duros que las teclas de la BlackBerry de tantas rutas alternativas que me hago para que no me siga. Y mis nervios…. No sé donde están mis nervios…

En una de estas Jamelia saca el ventolin, grita: ¡¡FUEGO; FUEGOOOOOOOOOOO!! (Porque si gritas violador, la gente no sale de sus casa), le golpea con él y salimos corriendo como gacelas a punto de ser devoradas por una manada de leones anoréxico.

Tres calles más a la derecha, nos cogimos un taxi, callejeamos por toda la ciudad y llegamos hasta casa. El taxi era MONÍSIMOOOO, pero estaba escuchando “Let’s have a kiki” y moviendo las cejas a la vez que golpeaba su volante rosa, por lo que rápidamente caímos que era gay. (Nota mental: ME TENGO QUE ECHAR UN NOVIO FEO)

Desde el ascensor escuchamos las voces de Carmen.  No nos dio ni tiempo a abrir la puerta cuando ella que salía con tres maletas, dos sombrereras (¿teníamos de eso en casa?), el teléfono, mi portátil y un mapa de carretera de cuando la Expo de Sevilla

No pudimos sacar nada en claro. Todo era confuso. Pero algo si entendimos: Policía. Línea erótica ilegal. “Buscolove(L).com” ha cerrado. Te buscan por prostitución. Patricia video porno por todas tus redes sociales. Jamelia, viene tu hermana a casa. La bollera. La casera nos quiere matar. Citación judicial. Lo peor: He dejado inconsciente a mi cliente/novio. Y tu novio el psicópata tiene copias de tus llaves y ha dejado la casa patas arriba buscando sabe dios el que…” (Puede que yo si lo sepa y no se lo haya dicho a mis compañeras…)

Después de este bombazo informativo, terminamos carretera de Teruel a casa de la madre adoptiva de Carmen…

Amigas del ciberespacio… TENGO MIEDO, pero me VOY AL CAMPO
¡Patricia Rural os quiere!

Pd: Publicaré los otros dos especiales dentro de una temporada. ¡¡ESPERADME CON AMOR!!